Teorías del Embalsamamiento: ¿Realmente funcionan?
Un vistazo crítico a la aplicación del clatrato y otras teorías en el embalsamamiento
Dado el caso de que en la química del embalsamamiento no se ha inventado nada significativo durante muchos años, algunos fabricantes de químicos para embalsamar se han dado a la tarea de adoptar y adaptar viejas teorías de la Química Orgánica a las características y propiedades de algunos de sus productos a manera de acaparar la atención de sus prospectos y también para otorgarle cierto aire esotérico y de misticismo. Algunas de éstas compañías “disfrazan” los principios básicos de la Química Mortuoria con nombres bonitos y explicaciones un tanto cuestionables en cuanto a la efectividad del supuesto adelanto se refiere, pero no podemos negar de que tales acciones sirven para hacer ésta vieja “ciencia” un poco más atractiva e interesante a nuestra curiosidad. En la mayoría de los casos los supuestos descubrimientos científicos son tan solo un reciclaje de viejas teorías químicas que ya nadie menciona y que al adaptarlas al embalsamamiento suenan sencillamente increíbles.
La teoría “pladsoforme” de la Dodge Company es un ejemplo de una vieja teoría reciclada y adaptada al embalsamamiento. Desarrollada por quien fuese su director de investigación y desarrollo durante las décadas de los 60’, 70’ y finales de los 80’ el Dr. Jerome Fredrick de New York. La mísma se basa en la estructura conocida como “clatrato” (término derivado del latín clathratus-rodeado,encerrado,enrejado) lo cual básicamente comprende una substancia química formada por una red de un determinado tipo de molécula (anfitrión), atrapando y reteniendo a un segundo tipo diferente de molécula más pequeña (huesped).
Suponemos, o sea que no necesariamente es verdad, que debido a que durante los años 60’ la mayor parte de los adelantos e inventos prácticos del embalsamamiento habían sido desarrollados ya no quedaba nada por inventar. Si hechamos un vistazo a las patentas aplicadas durante el siglo 20, podemos notar de que muchas fueron atribuidas a la ESCO, otras pocas a la Dodge y el tissue builder a Hydrol. Otras compañías también inventaron lo suyo pero aparentemente no fué lo suficientemente significativo como para crear una impresión duradera en la profesión. La Dodge, que siempre ha sido una familia prominente en cuanto a la confección de productos para embalsamar se refiere y una de las pocas que mantiene un staff activo de investigadores para desarrollar nuevos productos, de pronto se encontró con la necesidad de inventar y proponer “algo” nuevo para el beneficio comercial de la compañía. Volvemos y aclaramos que esto es una suposición del autor y no lo que verdaderamente pasó. Como ya todo se había inventado, ¿qué les parece entonces la suposición de que la Dodge decidió darle un nuevo giro a esto de los inventos explotando las alternativas “científicas y teóricas” en vez de las prácticas? No es difícil creerlo. Después de todo eran los #1 en ventas en casi toda la nación y de alguna manera tenían que justificar los miles de dólares invertidos en sus doctorados en química y en sus investigaciones! ¿No creen que es posible?
Es así que suponemos que nace la teoría de la famosa molécula “plasdoforme”. Un bonito nombre para lo que se conoce en la química orgánica como un “clatrato” el cual se había estado estudiando desde el 1927 por P. Pfeiffer y que luego en el 1930 E. Hertel lo había clasificado como “compuestos moleculares”. No fué hasta el 1945 cuando Powell desarrolló una estructura cristalina y se comenzó a llamar “componente de clatrato”.
Ya para los 60’ cuando Fredrick comenzó a sintetizar la llamada molécula “plasdoforme” el estudio de los clatratos era un tanto reciente y por consecuencia resultaba ser muy innovador. ¿Por qué no entonces aplicarle el principio a los químicos de embalsamar? Que rayos!...casi nadie sabía de lo que estaba hablando (ni siquiera todavía!). Ahora solo faltaba definir una utilidad práctica de ésta molécula y aplicársela a un producto de embalsamar para convencer al público en general de que en realidad funcionaba y justificaba su uso en el embalsamamiento. (En la página 185 de este libro puede encontrar la definición de la molécula plasdoforme explicada por el Dr. Fredrick).
Una vez leida la definición del Dr. Fredrick es posible que ni la entiendan pero nosotros se la explicaremos en palabras sencillas. Lo que esto quiere decir es que un clatrato pretende mantener una molécula más pequeña atrapada adentro de una más grande. La molécula más grande, llamada anfitrión, forma una especie de red que fija a la molécula más pequeña, llamada huesped, adentro de ese laberinto. Numerosos gases de bajo peso molecular forman clatratos bajo ciertas condiciones de presión y temperatura. El agua congelada puede crear celdas capaces de contener moléculas de gas entrelazadas mediante puentes de hidrógeno, o sea, en un clatrato unas moléculas con el tamaño conveniente son capturadas en los espacios que dejan otros compuestos. ¿No les suena esto similar a lo que dice el Dr. Fredrick con respecto al mecanismo utilizado por el Metasyn y su manera de contrarestar el “jaundice”?
De la explicación desprendida del Dr. Fredrick con respecto a “una molécula de formaldehído adentro de una molécula de mayor tamaño”, lamentablemente no identifica la molécula anfitrión. ¿Será el agua? ¿No es eso lo que sucede con todos los líquidos de embalsamar que contienen formaldehído? ¿Una molécula de gas atrapada adentro de una molécula de líquido, o sea, formaldehído atrapado en agua? Ja! Que lindo, ¿ah? Esto no es nada nuevo ni tampoco lo descubrió ni el Dr. Fredrick ni la Dodge! Esto se conoce en química como “hidrato de clatrato” en donde la molécula de agua forma una estructura capaz de contener un gas! Recuerdo claramente que una vez le envié una carta al Dr. Fredrick mientras trabajaba para esa compañía y ni siquiera él me supo contestar! Me envió con Mike Dodge, hermano de Arnold, copia del manual del Metasyn y copia de la patenta en donde explicaba pecisamente lo que les acabo de explicar. Nada nuevo, nada mágico, nada esplendoroso. Una vieja teoría adoptada de la Química General y adaptada a la ciencia del embalsamamiento. Lo que sí tenemos que admirar es la astucia del Dr. Fredrick y de como adaptó lo del clatrato y lo convirtió en el supuesto adelanto significativo del siglo 20 en cuanto a la química del embalsamamiento se refiere. ¿Cómo lograron patentizar tal cosa? Esa es una buena pregunta...
Seguimos con el clatrato... Estos compuestos son varios e incluyen la interacción de fuertes enlaces químicos entre el anfitrión y el huesped. También pueden ocurrir clatratos con moléculas huesped fijas en el espacio geométrico del anfitrión mediante una fuerza intermolecular débil. Ya sean compuestos de inclusión o de intercalación, ambos son estudiados para definir su utilidad en la vida real (Wikipedia). Ya ustedes pueden apreciar como hasta en la Química General se cuestiona el uso práctico y útil de los clatratos en nuestra vida cotidiana. Imagínense entonces en el embalsamamiento. No funciona, lamentablemente, y eso lo hemos podido observar mil veces al utilizar los productos que contienen la alegada molécula “milagrosa” y no notamos nada de diferente en su reacción con los tejidos del difunto. Desinfecta igual, preserva igual y se pudren igual. Eso es todo.
Desde el punto de vista científico sería interesante que nos expliquen el mecanismo por el cual se libera la molécula de formaldehído cuando la molécula anfitrión llega a un espacio reducido por el cual no puede atravesar y entonces libera la de adentro (huesped) en éste caso el gas de HCHO. ¿Cuál es el estímulo (“trigger”) que fomenta esta acción molecular liberadora? Bah!, dejemos a la molécula sencilla del formaldehído libre para que se meta por donde quepa sin querer asignarle méritos científicos que no tiene y que en realidad es una manera por la cual el fabricante intenta convertirla en algo “mágico” no existente. ¿Por qué a nadie se le ha ocurrido llevar a cabo un estudio cuantitativo que demuestre la efectividad del supuesto adelanto científico? ¿En donde están las estadísticas que señalen que aquellos cuerpos embalsamados con la molécula “mágica” se descomponen más tarde o sencillamente duran más tiempo que aquellos otros que se embalsamaron con un producto “normal”? NO EXISTE. ¿Y saben porqué? Porque sencillamente ese es el mísmo mecanismo de preservación utilizado por todos los líquidos para embalsamar hechos a base de formaldehído. Eso es todo y no hay más ná’ que buscar! Hemos sido testigos de cuerpos amarillos embalsamados con Metasyn que antes de terminar con la inyección arterial ya están verdes! Otra prueba más de que la teoría plasdoforme, aunque muy ingeniosa y bonita, en la cruda realidad del embalsamamiento no funciona. ¿Peso molecular similar al de la sangre? ¿Y qué? ¿Para qué nos sirve? Contesten ustedes.
Al igual que la Dodge, otros fabricantes hacen lo mísmo con sus productos. Tomemos el caso de Hydrol, por ejemplo, y su supuesta “Administración Molecular”.¿Qué diablos es eso? Alegádamente los “genios” de Hydrol dicen que han eliminado los efectos de la gravitación en su producto Hy Vis. Este es un arterial humectante a base de emulsión que se dice tiene ésta propiedad mágica que evita su migración hacia los lugares bajos del cuerpo por efecto de la gravedad. Como ustedes saben, el cadáver se embalsama en posición “supina” y al terminar la inyección arterial, la solución “baja” a la espalda y parte trasera del cadáver por la fuerza de gravedad. Esto no lo digo yo, esto lo descubrió Newton hacen siglos atrás, ¿ok? La cosa es que a la Hydrol se le ocurrió salir con una teoría mágica en la que alegan la utilización de grandes moléculas, las cuales transitan libremente por el sistema circulatorio pero con una peculiar propiedad: cuando llegan a los capilares, no pueden pasar o se resisten a pasar por ellos! ¿Qué clase de disparate es ese? Si el químico preservativo no pasa a través de los capilares, no llega a los tejidos y por lo tanto no podemos preservar correctamente a un cadáver! ¿No es ese el principio del embalsamamiento arterial? Tal parece que a Hydrol se le olvidó leer el libro de Ciencias Mortuorias, ja!
Otras de mis favoritas son los tintes con capacidades mágicas para adaptarse y trabajar de acuerdo a las exigencias del tejido. O sea, mediante un “molecular screening” el tinte puede detectar milagrósamente si el tejido necesita más tinte o menos tinte. Esto me dan ganas de reir. El tinte y su vehículo siempre irán en mayor cantidad a los lugares que menos resistencia se le ofrezca. Si el lado izquierdo de la cara no ofrece oposición vascular y el derecho sí, entonces: ¿cuál de los dos lados se pondrá más rosado o colorao’? ¿Entienden ahora la poca validez de la teoría?
El sinergismo. Nuevamente se combina la vieja Química General con la ingeniosidad de los fabricantes y entonces dicen que combinan una molécula de formaldehído con otro “material” supuestamente descubierto en sus laboratorios, la cual no mencionan, que permite aumentar la fuerza del preservativo sin aumentar su cantidad reduciendo así los vapores del HCHO pero sin quitarle su efectividad. Los primeros en mencionar el principio del sinergismo en el embalsamamiento no fué la Dodge, ni la Champion. La ESCO lo menciona por primera vez en el 1935. La pregunta es: ¿funciona? Pues claro que sí, pero como siempre, no al grado “fantástico” que alegan los fabricantes. Ya hemos visto esta mísma pendejada repetida una y otra vez! No hagan caso!
Sencillamente no le hagan caso a los supuestos y majestuosos adelantos científicos que más bien parecen actos de magia que ni la vieja alquimia de Merlín podría descifrarlos. La química mortuoria solamente brega con las propiedades del formaldehído, los componentes básicos de los productos para embalsamar y con los cambios post mortem en general. No hay nada más. Ni magia, ni ilusiones ópticas, ni patentas fantásticas ni toda esa escreta comercial. Todo eso es pura verborrea publicitaria para tratar de hacerles creer todos los embustes que los fabricantes se inventan. En esto incluyo a TODOS por igual. Lo que sucede es que unos son más intrépidos que otros y las cosas que se les ocurre son más ingeniosas que otras. Por otro lado muchos de los más pequeños no han tenido la suficiente imaginación como para inventarse algo al estilo “Alicia en el país de las maravillas” y tan solo se han dedicado a seguir utiizando los viejos y gastados principios de la química mortuoria en vez de buscarle los 5 pelos al gato como hacen los más grandes.
A mí me llama la atención aquellos productos “honestos” que no necesitan de patrañas comeciales para venderse y demostrar que son buenos de verdad. Tomen por ejemplo el caso de la Pierce Chemicals y su producto Triton 28. No le atribuyen nada de mágico al producto, su MSDS no contiene ningún componente “misterioso” y por más que lo han tratado de copiar, nínguno se acerca. De hecho, buscamos alegaciones mágicas en el catálogo de la Pierce y no encontramos nínguna. ESCO tan solo cuenta con inventos prácticos que utilizamos todos los días en los embalsamamientos y cuando su dueño Shawn Beck me viene con teorías fantásticas le digo que todo es la mísma escreta y que me envíe el producto más económico para poder sacarle dos ó trés pesitos.
Los líquidos para embalsamar hacen lo mísmo y todos se componen más o menos de lo mísmo. No importan las teorías maravillosas que ustedes lean y oigan, lo que importa es que el producto funcione de verdad cuando usted lo utilice. Recurrir a teorías fantásticas en un producto es como si estuviesen justificando su falta de honestidad. Utilicen el químico que les dé la gana porque al final de cuentas usted es el que lo paga y lo que dice aquí, tan solo es mi opinión muy personal.
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