El mejor fluído para embalsamar en el mundo: ¿realmente existe?
  Por Carlos J. Guzmán, cfsp


¿ Cuál es el mejor líquido para embalsamar ? Esa es la pregunta que me hacen todos nuestros clientes cada vez que les presento una nueva línea. Yo les contesto: “Como vendedor yo siempre defiendo mis líneas pero la verdad es que el mejor líquido para embalsamar es aquél que tu quieras utilizar y puedas pagar”. Así de sencillo es esto. ¿El mejor producto o la mejor marca? Eso es un tema muy subjetivo y por eso les puedo asegurar la siguiente contestación: el mejor líquido para embalsamar en el mundo no existe! Lo que para unos es bueno para otros no lo es y es por esa razón es que no perderemos el tiempo tratando de convencer a los usuarios de la marca X de que la marca Y es la mejor. Es un tema de nunca acabar y poco productivo. La verdad es que todos los líquidos funcionan y cada marca tiene sus puntos débiles y sus puntos fuertes. A la hora de la verdad lo importante es seguir las instrucciones del fabricante, el criterio profesional del embalsamador y notarán como los buenos resultados no se harán de esperar.

Luego de haber probado personalmente todas y cada una de las 13 líneas existentes en los EEUU he llegado a la conclusión de que los fluídos para embalsamar son ¡similares a los aceites de carro! Me explico; los mejores aceites de motor son supuestamente: Castrol, Penzoil y Valvoline. El Havoline de Texaco y el Mobil One también figuran entre los mejores de acuerdo a los reportes de satisfacción de los consumidores y mecánicos. Pues bien usted puede utilizar cualquiera de ellos y pagar lo que le venga en gana, pero al final de cuentas los tiene que cambiar cada 3,000 – 5,000 millas sin importar la marca que sea. El motor no se percata de la marca del aceite siempre y cuando contenga el grado  de viscosidad apropiado (SAE), y aunque utilice el aceite más costoso si no añade la cantidad mínima recomendada por el fabricante del vehículo corre le riesgo de que se esviele el motor. Para entender esto no tiene que ser ingeniero mecánico. Tan solo basta el sentido común y nuestra experiencia como conductores de muchos años. Igualmente funcionan los líquidos para embalsamar; no importa la marca ni el precio que usted pague por el producto si no los aplica correctamente de acuerdo a la condición del caso, el cadáver se descomponerá sin compasión alguna aunque haya utilizado ESCO, Hydrol o Dodge! Les aseguro que si utilizan correctamente un líquido para embalsamar de calidad mediocre y reputación cuestionable en el mercado (y creánme que hay muchos!) usted no tendrá problemas con sus muertos (aunque los resultados no sean los mejores). Ahora bien, si el caso está en malas condiciones y usted aplica solamente una botella de un famoso producto, como por ejemplo el Rex 36 de la ESCO , porque el vendedor les aseguró que hace magia les garantizo que antes de las 8 horas de velatorio tendrá que sacar el cadáver corriendo hacia el cementerio. Estoy hablando sin tapujos, sin preferencias personales y sin delicadezas. Con lo tambaleante que anda la economía mundial mi mejor consejo es que utilicen el mejor líquido para embalsamar que puedan encontrar por su precio. Decida usted por sí mísmo.

No obstante debemos aclarar de que aunque los componentes básicos de cada fluído arterial, por ejemplo, son similares no podemos esperar de que funcionen igualmente. Esto se debe a que el desarrollador de cada fórmula combina los diversos componentes de manera distinta para lograr un propósito en específico. En ese contenedor de 16oz, el químico añade más de 8 sustancias diferentes en una solución homogénea para finalmente lograr un balance entre sus partes y así conseguir el producto deseado. En los tiempos antíguos, la calidad de los productos era tan mediocre que los resultados no eran predecibles y el único estándar de calidad por lo cual se medía el producto era el famoso “index” o porcentaje de gas en cada fluído a base de formaldehído. Hoy en día, y con los avances de la química mortuoria en unión a la calidad superior de los componentes disponibles, el “index” ha pasado a un segundo plano y ahora se nos hace imposible garantizar la calidad del producto sin probarlo de antemano. Por ejemplo: un arterial con un “index” de 30% podría fijar los tejidos mucho más lento que otro arterial con un “index” similar. Esto se debe al uso y cantidad de amortiguadores, humectantes y surfactantes combinados en cada fórmula específicamente. Inclusive; podríamos encontrar un producto con menos cantidad de gas pero con mayores propiedades deshidratantes al de otro producto con mayor porcentaje de formaldehído. Nuevamente los productos accesorios añadidos a la formalina logran el grado de firmeza tisular, color, velocidad de fijación y hasta la fuerza preservativa de cada producto en específico.


Ahora bien: ¿en qué estriba la diferencia o diferencias entre marca y marca? Esta pregunta sí la podemos contestar fácilmente y como dijéramos anteriormente: “aunque no existe el mejor líquido para embalsamar en el mundo, si existen las diferencias”. Veamos: personalmente creo que las principales diferencias entre las marcas existentes en el mercado actual se fundamentan en dos factores principales: investigación y control de calidad. Es aquí en donde se establece una línea divisoria entre los mediocres y los buenos. Cualquier compañía es capaz de mezclar en un tanque varios componentes que al final funcionen como un producto para embalsamar pero...¿funciona? Tras varios años de investigación contínua y contacto directo con distintos fabricantes hemos descubierto de que no todas las marcas gozan de un buen control de calidad, no todas adquieren productos de calidad para fabricar sus fluídos, no todas poseen un químico trabajando a tiempo completo y casi nínguna investiga o desarrolla productos nuevos con regularidad. Inclusive; existen marcas que no han desarrollado una fórmula nueva en los últimos 50 años y más bien tratan de “copiar” productos de los competidores cuando les es posible! Esto no es nada raro y de igual manera se practica en otras industrias. Lamentablemente lo que sucede es que las compañías más pequeñas no pueden costear un grupo de investigación profesional y mucho menos mantener un control de calidad apropiado porque sus ventas limitadas no les permite costearlo. Aunque todavía sobreviven unas 13-14 marcas, la realidad es de que aparte de las “tres grandes” (Dodge, Pierce y ESCO) los restantes tan solo controlan una pequeña porción de un mercado regional que han decidido mantener. La mayoría ha optado por eliminar a los vendedores y dedicarse a ventas por teléfono solamente, como lo es el caso de la famosa Champion, mientras que otras se conforman con el reducido mercado del cual gozan. Creo firmemente que dentro de los próximos 10 años solamente sobrevivirán las más grandes y ese grupo se reducirá a menos de 5. Esa es nuestra cruda realidad...


Entonces y a manera de resúmen, ¿ cuál marca debo comprar si al final todos hacen más o menos lo mísmo? Patrocine al distribuidor que sepa lo que está haciendo, a la persona que usted le pueda hacer una pregunta técnica y al que usted pueda llamar en medio de un embalsamamiento difícil para pedirle un consejito. Aquél que le brinde buen servicio y que no todo sea dinero. Esa persona que se precocupa por educarle gratuitamente y que invierte tiempo y recursos distribuyendo información profesional en español. A ese distribuidor es el que debe comprarle sin importar la marca que represente. De nada vale utilizar la marca más reconocida si a la hora de la necesidad usted no tiene a quien recurrir en busca de una respuesta correcta y si ese vendedor no sabe lo que está vendiendo. Esa diferencia es precisamente lo que separa a los muchos de los mejores: conocimiento y experiencia.

Piénselo bien; los líquidos para embalsamar hacen más o menos lo mísmo y para el gusto los colores. La diferencia la hace el vendedor.


** NOTA ACLARATORIA: Muchas de las expresiones hechas en éste artículo son de índole subjetiva y reflejan la opinión única y personal del autor. De nínguna manera se pretende mal-informar a los lectores y se les instruye a utilizar su criterio profesional como embalsamador en todos los casos. Todos los nombres de productos a los cuales se les hace referencia, son marcas registradas de sus respectivos fabricantes.